
Marco-Hugo Landeta Vacas
8
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May 20, 2025
(CASTELLANO) Luke Cage es una serie que tiene personalidad, ritmo, carisma... y también algunas contradicciones. No es solo otra historia de superhéroes, y eso se agradece. Desde el primer episodio deja claro que quiere hablar de poder, de identidad, de comunidad. Lo hace desde Harlem, con orgullo afroamericano, con una banda sonora que acompaña como un latido, y con un protagonista que impone sin necesidad de levantar la voz.
Mike Colter se mete en la piel de Cage con una presencia imponente. No necesita hacer mucho para transmitir seguridad. Pero ahí está también una de las rarezas de la serie: teniendo un personaje que puede tumbar paredes con una mano, cuesta entender que algunos villanos duren tanto o que haya combates que parezcan más igualados de lo que deberían. A veces da la sensación de que se fuerza el guion para que la tensión se mantenga, aunque eso implique olvidarse de lo que el protagonista puede hacer.
Aun así, lo que hace que Luke Cage funcione no son solo los puñetazos. Lo mejor está en los diálogos, en los conflictos personales, en esa mezcla de cine negro, blaxploitation y drama urbano que la hace distinta a cualquier otra entrega del universo Marvel-Netflix. Hay capítulos en los que casi se olvida que esto va de superpoderes, y no pasa nada. Es más: cuando se apoya en eso, gana.
También hay que reconocerle que mejora con el tiempo. La segunda temporada pule errores, explora más las relaciones y se atreve con dinámicas menos previsibles. No todo es perfecto: hay altibajos de ritmo, tramas que se alargan demasiado y algún que otro personaje desaprovechado. Pero en general, la serie sabe lo que quiere contar, y lo hace con estilo.
Otro de sus aciertos está en cómo refleja Harlem como un personaje más. La ambientación, la cultura, la música… todo construye un universo creíble, con identidad propia. Y eso no es fácil. De hecho, es probablemente la serie más coherente en ese sentido dentro de las producciones Marvel para Netflix.
No todos los enemigos están a la altura, eso es verdad. Hay momentos en los que uno se pregunta cómo alguien con tanta fuerza física tiene que esforzarse tanto para derrotar a rivales que, en teoría, no le llegan ni a la suela. Pero si se acepta el juego, si se compra la propuesta, lo demás fluye.
Luke Cage no será la serie más redonda del catálogo de Marvel, pero tiene algo que la hace especial. Es entretenida, sí, pero también quiere dejar huella. Y en muchas ocasiones, lo consigue. Aunque tenga sus tropiezos, tiene también momentos memorables, de esos que se quedan. Y en este tipo de producciones, eso no es poco.
(ENGLISH) Luke Cage is a show with personality, rhythm, charisma… and some contradictions. It’s not just another superhero story, and that’s part of its charm. From the first episode, it makes clear it wants to talk about power, identity, community. It does so from Harlem, proudly African-American, with a soundtrack that pulses with the story, and a protagonist who commands attention without raising his voice.
Mike Colter fully inhabits the role of Cage, with an imposing presence. He doesn’t need to do much to feel powerful. But that’s also one of the series’ oddities: when you’ve got a character who can break down walls with one hand, it’s hard to believe some villains last so long or that some fights feel too balanced. Sometimes the script seems to stretch reality just to keep up tension, even if it means ignoring what Cage can actually do.
Still, Luke Cage works because of much more than punches. The best parts are the conversations, the personal conflicts, the mix of noir, blaxploitation and street-level drama that makes it feel like no other Marvel-Netflix entry. There are episodes where you forget it’s about superheroes—and that’s not a flaw. In fact, that’s when it shines.
It also improves over time. Season two fixes early mistakes, digs deeper into relationships and dares to go in less predictable directions. It’s not perfect—there are pacing issues and underused characters—but it knows what it wants to be, and tells its story with style.
Another highlight is Harlem itself, almost a character on its own. The atmosphere, the culture, the music… it all builds a world with real identity. Probably the most coherent world-building in the Marvel-Netflix universe.
Not all villains live up to the challenge, it’s true. Sometimes you wonder why someone with Cage’s strength has to struggle so much. But if you go along with the ride, it all works.
Luke Cage may not be Marvel’s most flawless series, but it has something that sticks. It’s entertaining, yes—but it also wants to matter. And in many ways, it does.