
Nochvemo
8
|
may. 03, 2025
El escritor parisino Nicolas es un patético esclavo de una libido obsesiva que literalmente le obliga a tener encuentros sexuales continuamente, lo que se convierte en un perjuicio para cualquier pareja con la que pueda conectar emocionalmente. Desde su elegante novia Sabine, hasta Lucille, la secretaria temporal que pasa a máquina sus trabajos, son únicamente “soluciones” temporales, ya que las pobres chicas acaban agotadas y aburridas de fornicar a todas horas. Inspirado por una de sus propias novelas, Nicolas decide construir su propia mujer, una robot servil llamada Kim, anatómicamente impecable y sexualmente insaciable. Aunque carece del poder del habla, Kim no acepta su condición de "mujer-objeto" por mucho tiempo y, paradójicamente, comienza a usurpar la autoridad de su creador sobre su propia vida. En un último intento por recuperar el poder, Nicolas construye un segundo robot, pero Kim se ha convertido ya en una diosa vengativa de todas las mujeres que su creador ha usado con tanta ligereza para saciar sus enormes apetitos.
“La Femme-Objet” sigue siendo una bestia peculiar en la historia de la carnalidad continental. Con un guión inteligente y culto, que ofrece una interpretación particularmente cruel del mito de Pigmalión, con un toque de Frankenstein, la película ofrece una crítica incisiva a la representación pornográfica de los hombres, como viriles e irresistibles, y las mujeres, como disponibles y complacientes, expandiendo los estereotipos y llevándolos a extremos grotescos. La ciencia ficción y las distopías (como “Café Flesh”, 1982) aplicadas al cine adulto solían reflejar idiosincrasias basadas en la insatisfacción sexual forzada o enfermiza. Sin diálogo alguno, Marilyn Jess logra una elocuencia asombrosa en la evolución de una "muñeca del amor" de ojos inexpresivos, al final liberada y autónoma, que ofrece un mensaje claramente feminista al servicio de un público masculino, quizás poco preparado para este paradigma.