
Nochvemo
8
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feb. 18, 2025
Para escapar de su insistente amiga Liz, la bella y aparentemente acomodada Pandora (Veronica Hart, una leyenda del género que no necesita presentación) se apresura a entrar en una tienda de antigüedades donde se topa con un magnífico espejo de pie, que inmediatamente capta su interés. Aunque el anciano dueño de la tienda le dice que el espejo “no tiene ningún valor”, y ni siquiera está a la venta, Pandora se siente obligada a regresar y mirarse en el espejo mientras éste revela mágicamente el devenir de su historia a través de varios clips acaecidos en distintas épocas, pues, inicialmente, fue el regalo de un importante noble a su joven esposa desatendida, y que fabricó él mismo con un marco tallado de un roble alcanzado por un rayo.
La mejor película de Shaun Costello de la época también se erige como la mejor película para adultos de suspense jamás realizada, logrando una intriga sostenida desde los primeros fotogramas, a través de un ritmo deliberado, una cinematografía excepcionalmente hermosa y la colección de discos de Costello ya sumamente conocida (“Vertigo”, de Bernard Herrmann; un par de melodías de Mike Oldfield, así como selecciones de Pino Donaggio [“Carrie”, de De Palma]; y la tradicional “Woman of Ireland” popularizada por “Barry Lyndon”, de Stanley Kubrick, “saqueada” para esta película). Esta cinta inquietante para adultos sigue siendo una de las mejores que han surgido en la Edad de Oro del género. Costello ha tenido el máximo cuidado con cada aspecto de la producción, y los estudiosos de cine deberían prestar mucha atención a las exquisitas composiciones y una sofisticación poco habitual.